Este viaje comenzó en septiembre, al menos para mí. Desde agosto hice la compra de un boleto a Lima para Francis. El guayabo de la Abi Francis, después de los días compartidos en Orlando y que la dejaron tan triste, hizo que al llegar a Caracas estuviera decidida a ir a Lima antes de fin de año. Con el viaje a Vancouver para mediados de septiembre y principios de octubre y ya comprados los boletos para ir en diciembre a Florida, con Francisca, Reina, Elvis y las "niñas", no quedaban muchas fechas libres, así que solo quedaba noviembre. Entrando en Despegar le encontré un boleto a Perú con Lan en Bs. 20.200, en clase económica (me pareció un escándalo, porque su boleto en abril costó 6 mil... o sea! No sé como se me ocurrió buscar también en business para comparar y ¡oh sorpresa!, Lan tenia una oferta en esa clase, en Bs. 20.900! Increíble pero cierto. Pues entonces, a Lima en business. Tomé su tarjeta y le hice la compra. En ese momento me pidió que fuera con ella, lo cual no acepté... craso error!. Pensé que podía aprovechar esos días y echar una canita al aire por el viejo continente, acaso volver a la final de la Barclays ATP Master en Londres o, porqué no, "acercarme a Bangkok".
Pasaron los días y no me decidía. El gasto no sería poco y hasta prefería quedarme cuidando a las perritas en casa...!
Así llegó el día de mi cumpleaños y Francis me ofreció como regalo... el boleto a Lima...! Lo cual esta vez acepté. Esa misma noche entré en despegar y mi sorpresa fue, que el boleto en económica estaba en 22.900 y en business, más de 30... es decir!!
El 8 de noviembre partimos a Lima (Francis muy cómoda y yo no tanto), a encontrarnos con Jhoancys, Manuel y el benjamín de la familia, el pequeño Alejandro.
La salida en Maiquetía ya es una experiencia surrealista. Mezcla de mercado persa con Sambil. Las colas en las aerolíneas (sobre todo en las que vuelan los "raspatarjetas", son de terror. Una vez superada esa prueba, viene la cola de la inmigración (o emigración más bien). En mi vida había visto algo igual. ¿como será esto en navidades entonces?. Menos mal que llegamos con más de 4 horas de antelación, porque sino no embarcamos. Incluso tuvimos hasta suerte, porque no había ninguna revisión Cadivi, con la cual ya íbamos "psicoseados".
Finalmente embarcamos y volamos a nuestro anhelado destino.
Una anécdota simpática es la de la señora que iba sentada en business al lado de Francis, quien practicamente antes de despegar, me preguntó si yo estaba sentado cerca de su hija (afortunadamente Sí!) y si no me importaba cambiar con ella... jeje!. Volé en business al lado de Francis pagando económica!!!
Empezaba un viaje "párvulo-gastronómico", durante el cual se mezclaron la alegría y la sorpresa, por la chispa y ocurrencias de Alejandro, aderezadas con las delicias para el paladar experimentadas desde la misma noche de la llegada. No en balde Lima es conocida como una de las capitales gastronómicas de América.
Recordaba a Lima como una ciudad gris, donde no llueve nunca, pero donde tampoco sale el sol. Nos preparamos con ropa para el frío, porque las predicciones eran de temperaturas entre 7 y 17. También había que prepararse para comer bien, porque no hay nadie que diga que en Lima se come mal.
Llegamos cerca de la medianoche, donde nos esperaba una bienvenida en casa de los hijos, con espumante y single malt, pero lamentablemente con Alejandro dormido. Nos vería en la mañana entonces.
La primera reacción al vernos fue de extrañeza y lógicamente timidez, la cual no duró mucho, porque rápidamente empezó a recibir regalos que salían de las maletas. El bolsito de los Avengers que le envió su Abi Carmen fue el primero. Luego vendrían las botas de goma que venían desde Vancouver, el avión rojo ("con la hélice"), el autobús escolar, libros de cuentos, zapatos de goma, etc. etc. Al final ya estaba en confianza y supercariñoso con los abuelos. Serían 10 días inolvidables.
Las fotos fueron publicadas en picasa en el album Lima con Alejandro - Noviembre 2013.
Lima con Alejandro
https://picasaweb.google.com/105466676373743580884/LimaConAlejandroNoviembre2013?authkey=Gv1sRgCL-X45il9qi0Iw
Pasaron los días y no me decidía. El gasto no sería poco y hasta prefería quedarme cuidando a las perritas en casa...!
Así llegó el día de mi cumpleaños y Francis me ofreció como regalo... el boleto a Lima...! Lo cual esta vez acepté. Esa misma noche entré en despegar y mi sorpresa fue, que el boleto en económica estaba en 22.900 y en business, más de 30... es decir!!
El 8 de noviembre partimos a Lima (Francis muy cómoda y yo no tanto), a encontrarnos con Jhoancys, Manuel y el benjamín de la familia, el pequeño Alejandro.
La salida en Maiquetía ya es una experiencia surrealista. Mezcla de mercado persa con Sambil. Las colas en las aerolíneas (sobre todo en las que vuelan los "raspatarjetas", son de terror. Una vez superada esa prueba, viene la cola de la inmigración (o emigración más bien). En mi vida había visto algo igual. ¿como será esto en navidades entonces?. Menos mal que llegamos con más de 4 horas de antelación, porque sino no embarcamos. Incluso tuvimos hasta suerte, porque no había ninguna revisión Cadivi, con la cual ya íbamos "psicoseados".
Finalmente embarcamos y volamos a nuestro anhelado destino.
Una anécdota simpática es la de la señora que iba sentada en business al lado de Francis, quien practicamente antes de despegar, me preguntó si yo estaba sentado cerca de su hija (afortunadamente Sí!) y si no me importaba cambiar con ella... jeje!. Volé en business al lado de Francis pagando económica!!!
Empezaba un viaje "párvulo-gastronómico", durante el cual se mezclaron la alegría y la sorpresa, por la chispa y ocurrencias de Alejandro, aderezadas con las delicias para el paladar experimentadas desde la misma noche de la llegada. No en balde Lima es conocida como una de las capitales gastronómicas de América.
Recordaba a Lima como una ciudad gris, donde no llueve nunca, pero donde tampoco sale el sol. Nos preparamos con ropa para el frío, porque las predicciones eran de temperaturas entre 7 y 17. También había que prepararse para comer bien, porque no hay nadie que diga que en Lima se come mal.
Llegamos cerca de la medianoche, donde nos esperaba una bienvenida en casa de los hijos, con espumante y single malt, pero lamentablemente con Alejandro dormido. Nos vería en la mañana entonces.
La primera reacción al vernos fue de extrañeza y lógicamente timidez, la cual no duró mucho, porque rápidamente empezó a recibir regalos que salían de las maletas. El bolsito de los Avengers que le envió su Abi Carmen fue el primero. Luego vendrían las botas de goma que venían desde Vancouver, el avión rojo ("con la hélice"), el autobús escolar, libros de cuentos, zapatos de goma, etc. etc. Al final ya estaba en confianza y supercariñoso con los abuelos. Serían 10 días inolvidables.
Las fotos fueron publicadas en picasa en el album Lima con Alejandro - Noviembre 2013.
Lima con Alejandro
https://picasaweb.google.com/105466676373743580884/LimaConAlejandroNoviembre2013?authkey=Gv1sRgCL-X45il9qi0Iw
Feliz Año!
ResponderEliminarGracias por compartir! Bellas foto, bello nieto!
Un beso,
Denise